Nota De La Autora

Este relato surgió de mi interés por darles una historia con continuidad más allá de la television a mis personajes favoritos de la teleserie "Yo Soy Bea". No me gustó del todo el desenlace que tuvieron, ya que merecían terminar juntos y con un futuro de amor ante ellos. Así que me propuse escribírselo hace ya bastante tiempo. Poquito a poco he ido dándole forma a este relato. Creo que es la mejor forma de celebrar el final de la serie y de recordar los mejores momentos que pasamos en compañía de algunos personajes inolvidables.

Un Saludo ^_^

lunes, 27 de julio de 2009

Capítulo 4: Una Sorpresa

Santi llevaba nervioso toda la mañana. El vuelo de su cucu llegaba a las 12 de la mañana hora española. Ya habían planeado que la recibiría en el aeropuerto y después la llevaría a ver a Chali en Bulevar. La pobre seguía desbordada de trabajo con todos los problemas que le causaba la presidencia de la empresa y mejor se quedaba allí esperando a su cachorra. Acababa de salir de GameNaTech, después de pedirle a su jefe la tarde libre por asuntos propios. Iba a darle una sorpresa monumental a Bárbara con la casa. Llevaba meses planeando ese momento, solo esperaba que todo saliese bien y a ella le gustara. Ese adosado de dos plantas era lo máximo que se podían permitir con su sueldo para no ir ahogados con la hipoteca, al menos de momento. Y no se le ocurría mejor forma de pedirle que se fueran a vivir juntos que esa: sorprenderla con la casa. Así le resultaría más difícil decirle que no… Después de la manera en que le había pedido que se quedara aquella noche en Bombay, su corazón apenas albergaba dudas. Pero de todas formas, era un paso muy grande. Ella era la única mujer con la que se había planteado formar una familia. Y con todo lo que le había costado llegar a su corazón, no sabía que esperar. Entre eso y la emoción de reencontrarse con ella… por fin, tras otros 3 meses de separación, estaba atacado de los nervios. Llevaba 4 días sin apenas poder conciliar el sueño. Volvió a mirar nerviosamente hacia la puerta de llegadas. Las 12:10 todavía nada… desierta, las 12:15… en ese momento empezó a aparecer gente atareada con maletas: parejas, algunas familias que venían de pasar sus vacaciones, algunas personas mayores… y entonces la vio. Arrastraba un carrito lleno de maletas y neceseres de color rosa, rubia, alta, esos ojos… que al cruzarse con los suyos chispearon de alegría… tan guapa como siempre. Cuando estuvieron frente a frente se besaron mientras el rumor del aeropuerto se disipaba a su alrededor y sintieron que no importaba nada más que ellos dos y el beso que estaban compartiendo.

* * *

- ¡No puede ser!- Exclamó con los ojos brillantes de asombro y alegría.- ¿Es para nosotros? ¿Este chalecito tan mono?
- Entonces… ¿te gusta?- Preguntó él con un deje de inseguridad en la voz
- Pues claro que me gusta. Es precioso. La verdad es que no es tan grande como una mansión que yo tenía en mente, pero para nosotros dos tiene habitaciones de sobra… Y el barrio no está mal…
- Bueno, no es La Moraleja precisamente. Y con mi sueldo pues… no pude encontrar…
- Shh.-le hizo callar ella colocando su dedo índice sobre sus labios.- Es la mejor casa del mundo y ¿sabes por qué?

El chico negó con la cabeza.

-Porque es nuestra casa y porque vamos a vivir en ella juntos. Y no nos vamos a volver a separar.

Ante aquellas palabras, él no pudo menos que sonreír, henchido de felicidad. Le pasó el brazo por los hombros y echando un último vistazo al que sería su nuevo hogar, empezaron a andar calle abajo haciendo planes sobre los muebles que iban a tener que comprar, las paredes que deberían pintar y los arreglos que iban a hacer en el que muy pronto sería su nuevo hogar. Su reacción tan positiva había superado todas sus expectativas. Se recriminó por haber sido tan pesimista y se le ocurrió que tenía muchísimas ganas de ver a su futura suegra para contarle todas las novedades. Chali iba a dar saltos de alegría en cuanto viese a su cachorra atravesar la puerta de Bulevar 21.

Capítulo 3: Reencuentro

Se sentaron en el sofá del pequeño apartamento frente a frente, del mismo modo que lo hicieran antes de separarse en el loft de Richard. Se acariciaban las manos y no podían dejar de mirarse, como si no pudieran creerse que estaban los dos allí y juntos.

- Ay Gremlin ¿cómo es posible quererte tanto? Estoy feliz y a la vez me duele aquí.- dijo inocentemente señalándose en medio del pecho.

Santi sonrió abiertamente ante el gracioso y tierno comentario.

- ¿A que sientes como si se te fuera a salir el corazón del pecho? que late muy deprisa…
- Si… ah ¿pero… a ti también te pasa?
- Si cariño, claro que me pasa. No puedo dejar de pensar nunca en ti. Y cuando te tengo a mi lado, como ahora, soy tan feliz… siento que podría hacer cualquier cosa.

Bárbara le acarició la cara y la barbilla con suavidad, en ese gesto tan suyo, y le atrajo hacia ella para besarle apasionadamente. Le habría gustado que el tiempo se parase en aquel justo momento… pero el reloj siguió imparable su curso. Se separaron. Se volvieron a mirar. Era como si no pudiesen dar crédito.

- Y… ¿te vas a quedar mucho tiempo? ¿Hasta que acabe el curso de peluquería? Dime que si Santi… dime que si.- empezó a implorarle poniendo cara de pony pucheritos.- Y así pues volvemos juntos a Madrid. Dime que no nos vamos a separar más… por favor por favor…
- A ver… cucu no me pongas esa carita, que se me hace muy difícil negarte nada… Y no he venido para quedarme tantos meses… Tengo que volver al trabajo en dos semanas.

- Pero… yo puedo hablar con Caye… ¡que ahora es la directora! si ya sabes que es mi intimísima y le digo que te deje estar dos meses de vacaciones… si se lo pido yo ya veras como te deja…

Santi se abstuvo de comentarle a su cucu que dudaba de que ella pudiese conseguir semejante cosa de Cayetana De La Vega, por muy amiga suya que fuera, sobretodo teniendo en cuenta como andaban las cosas en Bulevar 21 en aquellos momentos… prefirió decirle abiertamente lo que había venido a decirle.

- A ver cucu… escúchame… Es que que hablaras con Cayetana no iba a servir de nada… Porque yo ya no trabajo en Bulevar.

- ¿Qué? Pero… ¿Por Qué? ¿Qué ha pasado? Si es por el cutre sueldo que cobras le podíamos pedir a Caye que te diera un aumento. Que tú siempre has hecho muy bien tu trabajo… Yo creo que te lo daría…

- A ver Bárbara que no es eso… ¡¡es que me han ofrecido la oportunidad de trabajar en lo que siempre he querido!! Como diseñador gráfico en una empresa de videojuegos. Allí voy a poder dar rienda suelta a mi creatividad y además tengo un despacho, libertad de horarios y un sueldo muy bueno. ¡Estoy muy contento! Me han dado quince días de vacaciones que he pedido nada más aceptar su oferta y quería venir a contártelo, darte una sorpresa…

Bárbara observó como se le iluminaba la cara a su novio mientras hablaba de su nuevo empleo. Se le veía feliz. Pensó que desde que estaba allí, ella también se sentía realizada.

- Se te ve muy ilusionado… pues si tú estas feliz yo también lo estoy… te echare mucho de menos estos dos meses que me quedan de estar aquí… aunque yo también estoy muy contenta ¿sabes? Por primera vez en mi vida me siento útil y disfruto con lo que hago. No se porque me empeñe tanto tiempo en ser secretaria, en realidad aquello me aburría mucho…

- Claro que si cariño, la mejor peluquera del mundo.- le dio un besito en los labios y con una sonrisa pícara le acarició el brazo con suavidad.- Bueno, supongo que mañana te tendrás que levantar temprano para ir al estudio de cine a trabajar… He visto al venir un hotelito muy mono… si quieres, mañana te puedo recoger cuando salgas del trabajo…

Bárbara levantó la mano y le cerró la boca, no dejándole continuar…

- Estas loco, si piensas que te voy a dejar irte tan lejos de mi, Santiago Rodríguez.
- Pero Bárbara…- sonrió para sí, ella no pareció notarlo.

Estaba consiguiendo justo lo que pretendía, por supuesto que no había pensado ni por un momento en irse a dormir a un hotel, estaba deseando tenerla entre sus brazos. La broma había surtido efecto. Cuanto le gustaba oírla decirle que no se fuera.

- Ni peros ni nada… es que… no quiero que te vayas. Quiero que te quedes conmigo, que duermas conmigo… yo lo que quiero es que me mires, que me abraces y me acaricies, así de esa manera que me hace sentir esas cosas que nunca había sentido hasta que te conocí. Que hagamos el amor hasta caer rendidos… yo…

No la dejó terminar, simplemente se acercó hacia ella y la besó

- Te quiero tanto…
- ¿Eso quiere decir que te quedas?
- Nada ni nadie podría separarme de ti

Capítulo 2: La Visita

Aquel era su momento preferido del día, eran las nueve de la noche y el teléfono estaba a punto de sonar, como todos los viernes. Bárbara esperaba impaciente en el sofá de su piso a que sonara el familiar y esperado sonido que le traía, aunque solo fuese durante unos minutos la voz de su Gremlin, la persona a la que mas quería en el mundo. Aquella noche se estaba retrasando más que de costumbre. No quería preocuparse, pero no podía evitarlo. Madrid estaba muy lejos. Lo que peor llevaba de estar allí era el estar tan lejos de él. Ni siquiera el no entender el idioma, lo que le había costado adaptarse, el no ver ni a Julia ni a ninguna estrella de cine en los 4 meses que llevaba allí… No, lo que peor llevaba era el hecho de no tenerle a su lado. Que tonta había sido, tantos meses compartiendo el día mesa con mesa y había desperdiciado un tiempo precioso que podían haberse dedicado a estar juntos. Le había llevado tanto tiempo descubrir ese sentimiento tan profundo. Sin embargo, él lo tuvo claro desde el principio. Ella siempre pensó que no estaba hecha para amar, pero él con su cariño y su constancia consiguió hacerla la persona más feliz del planeta. Echaba tanto de menos abrazarle, tocarle, besarle… y faltaban todavía 2 largos meses antes de poder volver a sus mesas contiguas en Bulevar… A ver esa carita redonda detrás de sus gafitas, esos ojos sinceros…

En ese momento sonó, por fin el ansiado tono, y como estaba tan concentrada en sus pensamientos, casi se cae al suelo. Se enderezó lo más rápido que pudo y descolgó el auricular con rapidez.

-¿Santi? ¿Eres tú?
- ¡Hola Nenúfar! ¿Cómo estas? ¿Qué tal va todo por ahí?
- Ahora que oigo tu voz, fenomenal. ¿Dónde estabas? Has llamado muy tarde…
- Es que hemos estado de karaoke la gente de Bulevar y también he tenido que hacer algunas cosillas…
- ¿Te has ido de fiesta con el becario, la loro y esta gentecilla?- pensó que en el fondo también los echaba un poco de menos.
- Si, también se ha venido tu madre…
- ¿Y como esta mi pelatriz favorita?
- Muy bien, cariño. Echándote mucho de menos…
- Igual que yo a ella…- Se le quebró la voz por un instante.- Santi, díselo por favor.
- Claro que si
- ¿Y que vas a hacer mañana?
- Pues… lo de siempre peinar a las chicas estas tan monas y tan morenitas… ¿te puedes creer que todavía no he visto ni a la Roberts ni a ninguna rubia? Y eso que llevo 4 meses aquí… ¡¡tengo unas ganas de verte Gremlin!!
- ¿Ah si? Y ahora en casa ¿Qué estabas haciendo?
- Pues estaba sentada en el sofá echándote de menos… esperando a que llamaras.
- Yo también tengo muchas ganas de verte…

El timbre de la puerta sonó con insistencia. Bárbara se levantó del sofá fastidiada.

- Santi… espera un momento que han llamado a la puerta… ¡Siempre pasa lo mismo! Cuando más ocupada estas… Voy a ver que quiere el desesperado o desesperada que llama… ¡¡Que parece que se esté incendiando algo!! Si me parece que oigo el timbre hasta a través del teléfono…
- Ve a abrir, tranquila… aquí te espero.

La rubia dejó el auricular apoyado en la mesita de cristal y se dirigió a la puerta del pequeño apartamento que había alquilado en Bombai. Deseando acabar cuanto antes con la inoportuna visita, ni siquiera miró a través de la mirilla. Abrió la puerta con un movimiento seco y ya se disponía a increpar a cualquiera que estuviese en el umbral cuando se quedó paralizada donde estaba por la impresión. Estaba allí… pero no podía ser, si estaba hablando… por teléfono… estaba balanceando el móvil, una maleta. Móvil, maleta, viaje… Santi… lo tenía delante de ella. Estaba entre sorprendida y emocionada.

-¡¡Sorpresa cucu!!- exclamó el chico moviendo el móvil en su mano izquierda a un lado y a otro, dedicándole una de sus encantadoras sonrisas.

Antes de poder explicarle o decirle otra palabra, Bárbara avanzó hacia él.

- ¡Santi!- estalló la chica en un sollozo, y lo abrazó con todas sus fuerzas. Como si nunca antes lo hubiese abrazado, como si pensara que si dejaba de rodearle con sus brazos se esfumaría sin dejar rastro.- Estas aquí… ¡conmigo! ¡Has venido! ¿Eres tú de verdad?

El chico, guardó el móvil en el bolsillo de la chaqueta y la rodeó con sus brazos, el estar allí, en el portal con ella. Oler su pelo, sentirla a su lado… ¡Cuánto se habían echado de menos!

- Claro que soy yo. Te quiero, Bárbara.- le susurró al oído
- Y yo a ti.- le contestó ella.

Se separaron lentamente y se miraron a los ojos. Uno en los ojos del otro. Se apartaron mutuamente las lágrimas de las mejillas. Y en ese momento, se fundieron en un beso largo y dulce… llevaban 4 meses esperándolo, pero parecía que llevaran toda la vida…

sábado, 25 de julio de 2009

Capítulo 1: Despedida

Aquella tarde de Julio la estancia en el karaoke se había alargado más de lo que todos esperaban. Sobretodo porque Chali había llegado tarde tras su charla importante con Chegue padre, luego no veía la hora de irse. Bueno, eso y que no se veía capaz de despedirse de su pimpollo.

- Ay Santis, que se me hace muy duro. Que a partir de ahora no te voy a poder contar toas mis cosas ahí, en el ipso facto momento que me pasen.
- Bueno Chali, pero me puedes llamar al móvil, que ya sabes que yo siempre tendré tiempo para ti. Para mi suegra favorita. Además que seguro que quedaremos algún día para ir al cine o a charlar…
- Tu suegra tu suegra ¡pero si no tienes otra! Y a ver si nos vemos que la factura del teléfono luego viene muy cara. Espero que con tanto videojuego pa arriba y pa abajo no te olvides de mí ¿eh? Y mucho menos de mi cachorra, que yo hasta ahora te tenía más controlao…
- Jajajaja ay Chali como eres… ¿olvidarme yo de mi cucuruchito? Sabes que eso es imposible. Bárbara todavía no sabe nada de lo del cambio de empleo. Y cuando la llame, no se lo voy a decir.
- ¿No? Y porque si puede saberse
- Que no, que es que se lo voy a decir en persona
- Ay en persona…
- Que he estado hablando con Nandy y le he pedido que ya que el videojuego que le he pasado es tan bueno y tiene para ir empezando a desarrollarlo que a ver si me daba 15 días de vacaciones. Que me tocaban en Bulevar 21 y todavía no me las habían dado. Resulta que como le apetece tanto trabajar conmigo, no me ha puesto ninguna pega. Chaliii ¡¡que me voy a Bollywood a ver a mi cucu!!
- Ay ¡ven aquí pimpollo! Lo que te quiero yo y ¡que alegría más grande le vas a dar a mi niña! Ven que te como…-hizo ese gesto tan característico de atraerle hacia ella y besarle en la mejilla.- Y cuando vuelvas me lo cuentas to to con pelos y señales.
- Descuida que lo haré… pero vámonos ya que mañana tengo que coger un vuelo…