Con varios meses de antelación a la fecha fijada para celebrar el enlace, algunas invitaciones de boda se enviaron por correo.
Uno de los sobres llegó a Miami a una bonita casa junto al mar. Álvaro Aguilar repasaba los sobres que había encontrado en el buzón mecánicamente, sin prestarles demasiada atención. Hasta que sus ojos repararon en un sobre cuadrado de color malva, con la dirección escrita a mano y cuyo remite rezaba “Madrid”. Con un suave gesto, lo separó del resto de cartas que tenía en la mano y las dejó apiladas sobre la mesita del salón. Se dirigió con pasos rápidos hasta el cuarto del bebé, donde encontró a Bea bañando al pequeño Quico en su bañerita de plástico verde. Esperó a que ella levantara la vista hacia donde él se encontraba, apoyado en el vano de la puerta, haciendo bailar el sobre malva entre los dedos de su mano izquierda…
- Mira lo que tengo… ¡acaba de llegar!
- ¡No! ¿tan pronto?- pero si Santi me dijo por teléfono que nos llegaría la semana que viene… ¿La has abierto?
- Pensé que te haría más ilusión abrirla tú. Al fin y al cabo es tu mejor amigo quien se casa.
* * *
Álvaro y Bea estaban sentados uno junto al otro en el sofá blanco de su salón. La envoltura malva de la invitación de boda, descansaba sobre un cojín de color negro, mientras Beatriz jugueteaba con la muñequita rubia vestida de novia y el muñequito con gafas vestido de novio en relieve que adornaban el tarjetón. El diseño gráfico era inconfundible. Santi había diseñado él mismo las invitaciones. Volvió a leer el texto por quinta vez.
Santiago Rodriguez Hinojosa y Bárbara Ortiz Martín os invitan a su enlace matrimonial que tendrá lugar el día 22 de Mayo de 2010 a las 18:00 horas en la Iglesia de Los Jerónimos en Madrid. Seguidamente disfrutaremos de cena y fiesta en el salón de banquetes del restaurante “San Pancracio”. Os esperamos para disfrutar de la celebración de este día tan especial. ¡Ni se os ocurra faltar!
Bea levantó la vista de la tarjeta.
- Todavía no me lo puedo creer, cariño. ¡Se casan!
- Pues no sé por qué te sorprende tanto. Si ya nos lo dijeron por teléfono hace tres semanas…
- Ya… es que jamás pensé que ella pudiese llegar a ser la mujer de su vida y fíjate.
- Fíjate donde estamos todos. Hubo un tiempo que yo tampoco pensé que tú fueras a ser mi media naranja y mira…
- Es sólo que no pensé… que ella pudiese amar a Santi de la misma manera que él la quiso siempre a ella… hasta que les vi juntos las pasadas Navidades. Cuando cenamos en su casa.
- Todavía recuerdo la cara de Bárbara cuando te vio atravesar el umbral de la puerta, no te reconoció.
- Pobrecita, ella todavía no me había visto sin las gafas y sin el aparato. Se perdió nuestra boda, estaba en Bombay. Era normal.-Volvió a sonreír al recordar aquello.
# # #
Les habían recibido en su casa como pareja oficial, Santi insistió en que cenaran con ellos el día de Navidad. Álvaro y Bea habían pasado las fiestas en Madrid para ver a la familia y la cena de Nochebuena fue con sus padres. Santi tenía muchas ganas de ver a su amiga, pero a Bárbara todavía le preocupaba como podía ir la situación con Beatriz. En el pasado no se soportaban. No es que quisiera ser su amiga, pero esperaba llevarse bien con ella. Era la mejor amiga de su novio. Y aunque no se explicaba que veía él de bueno en ella, estaba dispuesta a hacer su mejor esfuerzo. Por Santi. Él siempre había intentado llevarse bien con Caye y Richi, aunque tampoco congeniasen demasiado. Era lo justo. El sonido del timbre la sobresaltó. Se levantó del sofá y se dirigió a abrir la puerta. Se encontró con una delgada y menuda chica, morena, ojos verdes, un vestido rojo y un abrigo negro perfectamente combinados. Zapatos rojos, de tacón ¿unos Blashik? Había un carrito de bebé a su lado. Le estaba sonriendo… y por la escalera llegaba Al con un mocoso en brazos. Ese debía ser su hijo. Lo habían llamado Francisco Javier, como al padre de Al. *Que nombre más anticuado para un niño* pensó ella.
- ¡Hola Al! ¿Dónde está Bea? ¿Y quién es esta chica que viene con vosotros?
Desde la escalera, el joven Aguilar contestó en tono jovial
- Te he dicho mil veces que no me llames Al… jajaja ¡Hola Barbarita! ¿Cómo estás?
Beatriz se echó a reír ante la ocurrencia tan del estilo de la rubia y a modo de saludo le dijo:
- Bárbara, soy yo ¿es que ya no me reconoces?
- ¿Cómo que eres tú? ¿Tú qué?- contestó asombrada mientras la miraba a los ojos, y entonces… se dio cuenta.- Espera… esa voz… ¡eres tú! Pero Bea… ¿Qué te ha pasado? Estas… guapa- lo dijo como si le pareciese imposible, y como pudo se mordió la lengua, conteniéndose de añadir ¿Has conocido a algún cirujano estético que te ha usado como conejo de indias en sus experimentos secretos de belleza? Porque pensó que no sería forma de empezar la velada y que probablemente Santiago se enfadaría.
Bea la observaba sin dar crédito a que ningún comentario traicionero o burla saliese de su boca. Menudo cambio, estaba impresionada. Al cabo contestó con un sorprendido:
- Gracias, Bárbara
- Entrad por favor.-dijo la chica apartándose de la puerta.- ¿Y este niño tan mono? ¿Hola?
- Quico, saluda a la tía Bárbara
El bebé no articuló palabra inteligible, pues era demasiado pequeño. Pero sonrió. Todos juntos atravesaron el umbral de la puerta y pasaron al salón. Proveniente de la cocina, Santi cruzó su mirada con la de Bea, que acababa de dejar el abrigo sobre el sillón. Como si no pudiese creer que estaba allí, corrió hacia ella y se fundieron en un abrazo, hacia casi un año que no se veían, aunque hablaban por teléfono a diario. Pero no era lo mismo. Bárbara sintió una punzadita de celos, pero se alegró de no haber metido la pata con Beatriz. Disfrutaron de una velada muy agradable.
# # #
Bea, salió del ensimismamiento en que la habían sumido sus pensamientos y en un tono que no admitía réplica le dijo a su marido:
- No hagamos planes para Mayo, tenemos una boda a la que acudir al otro lado del océano.
* * *
Otro de aquellos sobres de color malva llegó hasta a una casa rural en Teruel, con una invitación para Cayetana y Sandra De La Vega. Esta decisión no estuvo exenta de problemas, ya que a su intimísima amiga Caye, quiso invitarla con toda alegría Bárbara, pero Santi se empeñó en invitar también a Sandra, ya que como Sonsoles había llegado a formar parte de su grupo de amigos mientras trabajó en Bulevar 21. Sin embargo, algunas de las tretas de “la chachorra” como su novia la seguía llamando después de tanto tiempo, seguían estando muy presentes en la memoria de la rubia peluquera. Todavía se acordaba del susto que pasó cuando la creía muerta y de repente se la encontró en el despacho de presidencia, vivita y coleando. O cuando la pilló con las manos en la masa y la obligó a limpiar si no quería que la denunciara por ladrona… Él le recordó quien había acabado llevando a cabo esa limpieza. Ella le recordó entre risas lo bien que le sentaba la bata azul… Y al final ella cedió, después de que ambos hubiesen terminado de reírse durante un buen rato.
- Después de todo, creo que va a ser divertido volver a verla…
* * *
Sandra De La Vega cruzó el balneario a toda prisa y entró en la casa dando voces.
- ¡Cayetanaaaaaa! ¡Ay Cayetana! ¡No me lo puedo creer!
- Sandra, ¿pero se puede saber qué te pasa? ¡Vas a despertar a Mateo con tanta voz!
- Es que es muy fuerte Cayetana. Que se casan… toma toma… léelo tú misma
- ¿Qué se casan? ¿Quién se casa? A ver…-dijo arrebatándole el sobre y su contenido de las manos.- Bárbara y… ¡Santi! Y nos invitan a la boda. No me puedo creer que esta amiga mía vaya a sentar la cabeza por fin.
- La cabeza hueca que tiene tu amiga, querrás decir cariño, que va a tener quien la aguante. Si es que todas las bobas tienen suerte… Pobre Santi… al final ha conseguido lo que quería… Él es la prueba viviente de que el dicho “cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo” es más bien cierto. Yo no sé si alegrarme por el o darle el pésame…
- Sandra no seas mala. Yo estoy segura de que van a ser muy felices. Lo poco que he podido verles juntos, te puedo asegurar que nunca había visto a Bárbara tan centrada, ni mirar a nadie así, con tanto amor. Ella ha cambiado mucho, creo que gracias a él. Y yo me alegro. ¡Voy a llamarles para decirles que vamos a ir!
- Si, llámales y que cuenten con nosotras y la compañía... Ay en cuanto los vea se lo digo a Gonza y a Paula. Nos vamos a encontrar con toda la gente de los viejos tiempos de Bulevar 21. Seguro que me han invitado por insistencia de Santiago, porque la rubia todavía se debe acordar de Sonsoles Prieto y su mocho… Álvaro y Bea también irán ¿no?
- Supongo que sí. Él es el mejor amigo de Beatriz.
- Esto va a ser divertido. Ya que la de estos dos fue tan rápida que yo no me entere y no pude ir… ¡Esta no me la pierdo por nada del mundo!
* * *
Por último, pero no menos importante, otros de aquellos sobres encontraron su destino en los buzones de antiguos compañeros de trabajo como Chusa, Jimena, Jota, Elena y Gutiérrez, Andrea, Mustang y su pareja Valentina… y los novios esperaron confirmación por su parte de que acudirían al evento.
martes, 18 de agosto de 2009
Capítulo 6: Recuerdos Agridulces
Un rato después, se levantaron para recoger la mesa y poder sentarse en el sofá a ver una película. Era algo que solían hacer muy a menudo, pero hoy era un día especial. Recostada sobre el pecho de su Gremlin, Bárbara tenía la mano izquierda levantada y observaba con deleite su dedo anular.
- Lo vas a desgastar de tanto mirarlo, cucu.- le dijo Santi para picarla.- Por cierto, ¿Quieres una boda por la Iglesia? No me lo había planteado antes, pero si te hace ilusión…
- Pues… está claro que una ceremonia por la Iglesia es mucho más bonita y tiene más glamour, además como Ale me consiguió la nulidad… pues me puede casar Mazinguer si hace falta.
Él sonrió ante la ocurrencia, esa mezcla de inocencia y disparate eran una de las cosas que más le gustaban de ella.
- Ratzinguer cucu, y no no creo que el hombre esté disponible para casarnos a nosotros, la verdad. Nos conformaremos con otro sacerdote que esté menos ocupado.-En ese momento se dio cuenta de un detalle.- Bárbara, va a ser como si fuese la primera vez que te casas.
- Bueno.-le sonrió ella.- es la primera vez que me caso por amor. Y estoy segura de que todo será perfecto. Nunca he estado más segura de algo en la vida que de nosotros dos.
- Ah ¿si? Pues ya puedes estar segura ya… ¿O te tengo que recordar lo que te costó reconocerlo?-volvió a picarla él con su habitual sentido del humor.
- Eres malo. Yo aquí abriéndote mi corazón y diciéndote cosas bonitas… Te vas a enterar, te has ganado una tortura china, Gremlin.
Le desabrochó algunos botones de la camisa y empezó a acariciarle y a hacerle cosquillas por el pecho. Con el tono más meloso y picaruelo, prosiguió susurrándole:
- ¿Sabes que voy a hacer?-sonrió.- Te voy a lamer la oreja
- No, cucu. La oreja no…-dijo divertido.-Que sabes que no lo puedo resistir… Bárbara, cucuruchito… anda que no eres mala cuando quieres, no…-volvió a reír.- Quieres parar, que es mi punto débil.
- Pues por eso, has dicho la palabra mágica.-le dio un beso en los labios.
Él la miró sonriente
- Creo yo que no me vas a dejar ver la peli…
Ella negó con la cabeza y siguió prodigándole caricias.
- Habrá que celebrar que nos vamos a casar y estaremos siempre muy juntitos… ¿no?-volvió a besarle.
Santi no respondió, volvió a mirarla con ternura, apagó la tele con el mando a distancia, se puso de pié y la cogió en brazos. Besándose apasionadamente cruzaron el umbral de su dormitorio. Con un suave gesto, la depositó suavemente sobre la cama y siguió besándola y acariciandola mientras le quitaba el vestido, deslizándolo a través de su delicado cuerpo. Ella le retiró ansiosamente la camisa, que cayó al suelo junto a sus zapatos, que él dejó caer después de habérselos quitado con delicadeza, acariciándole las piernas…
* * *
Dos palabras, susurradas dulcemente en su oído cuando estaba a punto de alcanzar el cielo, le hicieron sentir que ya podía morir feliz.
- Te quiero
A ella le divertía tanto, el deseo en sus ojos, ese efecto que decirle cuánto le amaba causaba en él. Porque entonces era suyo, completamente suyo. En cuerpo y alma, como jamás ningún otro hombre lo había sido.
* * *
Continuaron abrazados después de haber hecho el amor. Desnudos. Él la rodeaba con sus brazos fuertes y ella se sentía pletórica en ese abrazo, mientras le hablaba.
- Eres increíble, cucu. Es que eres tan bonita y tan tierna que siempre siento unas ganas incontenibles de besarte, abrazarte y acariciarte… De hacerte el amor hasta que te vuelvas loca de placer.
- Y a mí me encanta el contacto de tu piel con la mía. Perderme en tus ojos, en esa mirada limpia cargada de amor, que cuando reposan en los míos hacen que me licúe por dentro. En tus manos, que cuando me rozan me hacen estremecer. En tu boca, que al encontrar la mía me deja sin aliento y me hace perder el sentido. En esos momentos en los que siento que me lo das todo, que eres mío, para siempre. Cuando sólo existimos tú y yo y todo lo demás no importa.
Él la contemplaba asombrado.
- Creo que jamás me habías dicho algo tan bonito.
- Así es como me sentí la primera vez que hicimos el amor. Pero entonces no tuve el valor de decírtelo…
- Eso no importa. Me lo has dicho ahora.- la besó en la frente.- ¿Aún recuerdas el ascensor?
- Pues claro, estaba tan excitada que creía que me volvería loca si no accedías a mis deseos. Llevaba semanas reprimiéndome. Lo confieso, te deseaba y te amaba con todo mí ser. Si, no me mires así, ya te amaba. No quería admitirlo, pero estaba loca por ti.
- Lo supiste disimular…
- Sí… durante ¿Qué? ¿5 horas? Hasta que empecé a ir detrás de ti suplicándote que fueses mi amante bandido. Cosa que no te hizo ninguna ilusión, debo añadir.
Visto ahora, recordarlo tenía hasta su gracia, aunque en aquellos tiempos, él no lo pasó muy bien. Apartándole delicadamente un rubio mechón de la frente, añadió:
- Todo lo que hemos vivido juntos, lo doy por bueno, porque ahora estamos aquí.
- No lo comprendí entonces, pero hiciste lo correcto al rechazarme. Por muy mal que lo pasáramos los dos. Gracias a ti siento que soy mejor persona. Al ponerme en esa situación me hiciste darme cuenta de que por mucho dinero y nobleza que tuviera, no podía sobrevivir sin ti. Estar contigo era lo que realmente me hacía feliz. Los momentos que habíamos pasado juntos, habían sido los mejores de mi vida. Hasta los que habíamos pasado peleándonos. Tú me comprendías mejor que nadie. No podía soportar la idea de perderte para siempre. Estaba asustada, porque nunca había necesitado tanto a otra persona. No quería admitir lo que yo consideraba una debilidad, no quería que me hicieran daño. Cuando fui capaz de dar el paso, me sentí libre por fin y con ganas de gritar a los cuatro vientos cuánto te amaba.
- jajajaja lo recuerdo. Ibas diciéndole a todo el mundo lo mucho que me querías. A tus amigos, a los míos… La cara que les quedó a todos en la cafetería de Bulevar…
- Intentaba compensarte de tanta humillación pública. No sabes como me arrepiento de algunas cosas…
- Te lo perdoné todo en el instante que me dijiste aquellas cuatro palabras en el baño “Yo Tambien Te Quiero”
- Llevabas mucho tiempo esperando oírlo
Se besaron otra vez. Poco a poco se fueron quedando dormidos. Uno en brazos del otro.
- Lo vas a desgastar de tanto mirarlo, cucu.- le dijo Santi para picarla.- Por cierto, ¿Quieres una boda por la Iglesia? No me lo había planteado antes, pero si te hace ilusión…
- Pues… está claro que una ceremonia por la Iglesia es mucho más bonita y tiene más glamour, además como Ale me consiguió la nulidad… pues me puede casar Mazinguer si hace falta.
Él sonrió ante la ocurrencia, esa mezcla de inocencia y disparate eran una de las cosas que más le gustaban de ella.
- Ratzinguer cucu, y no no creo que el hombre esté disponible para casarnos a nosotros, la verdad. Nos conformaremos con otro sacerdote que esté menos ocupado.-En ese momento se dio cuenta de un detalle.- Bárbara, va a ser como si fuese la primera vez que te casas.
- Bueno.-le sonrió ella.- es la primera vez que me caso por amor. Y estoy segura de que todo será perfecto. Nunca he estado más segura de algo en la vida que de nosotros dos.
- Ah ¿si? Pues ya puedes estar segura ya… ¿O te tengo que recordar lo que te costó reconocerlo?-volvió a picarla él con su habitual sentido del humor.
- Eres malo. Yo aquí abriéndote mi corazón y diciéndote cosas bonitas… Te vas a enterar, te has ganado una tortura china, Gremlin.
Le desabrochó algunos botones de la camisa y empezó a acariciarle y a hacerle cosquillas por el pecho. Con el tono más meloso y picaruelo, prosiguió susurrándole:
- ¿Sabes que voy a hacer?-sonrió.- Te voy a lamer la oreja
- No, cucu. La oreja no…-dijo divertido.-Que sabes que no lo puedo resistir… Bárbara, cucuruchito… anda que no eres mala cuando quieres, no…-volvió a reír.- Quieres parar, que es mi punto débil.
- Pues por eso, has dicho la palabra mágica.-le dio un beso en los labios.
Él la miró sonriente
- Creo yo que no me vas a dejar ver la peli…
Ella negó con la cabeza y siguió prodigándole caricias.
- Habrá que celebrar que nos vamos a casar y estaremos siempre muy juntitos… ¿no?-volvió a besarle.
Santi no respondió, volvió a mirarla con ternura, apagó la tele con el mando a distancia, se puso de pié y la cogió en brazos. Besándose apasionadamente cruzaron el umbral de su dormitorio. Con un suave gesto, la depositó suavemente sobre la cama y siguió besándola y acariciandola mientras le quitaba el vestido, deslizándolo a través de su delicado cuerpo. Ella le retiró ansiosamente la camisa, que cayó al suelo junto a sus zapatos, que él dejó caer después de habérselos quitado con delicadeza, acariciándole las piernas…
* * *
Dos palabras, susurradas dulcemente en su oído cuando estaba a punto de alcanzar el cielo, le hicieron sentir que ya podía morir feliz.
- Te quiero
A ella le divertía tanto, el deseo en sus ojos, ese efecto que decirle cuánto le amaba causaba en él. Porque entonces era suyo, completamente suyo. En cuerpo y alma, como jamás ningún otro hombre lo había sido.
* * *
Continuaron abrazados después de haber hecho el amor. Desnudos. Él la rodeaba con sus brazos fuertes y ella se sentía pletórica en ese abrazo, mientras le hablaba.
- Eres increíble, cucu. Es que eres tan bonita y tan tierna que siempre siento unas ganas incontenibles de besarte, abrazarte y acariciarte… De hacerte el amor hasta que te vuelvas loca de placer.
- Y a mí me encanta el contacto de tu piel con la mía. Perderme en tus ojos, en esa mirada limpia cargada de amor, que cuando reposan en los míos hacen que me licúe por dentro. En tus manos, que cuando me rozan me hacen estremecer. En tu boca, que al encontrar la mía me deja sin aliento y me hace perder el sentido. En esos momentos en los que siento que me lo das todo, que eres mío, para siempre. Cuando sólo existimos tú y yo y todo lo demás no importa.
Él la contemplaba asombrado.
- Creo que jamás me habías dicho algo tan bonito.
- Así es como me sentí la primera vez que hicimos el amor. Pero entonces no tuve el valor de decírtelo…
- Eso no importa. Me lo has dicho ahora.- la besó en la frente.- ¿Aún recuerdas el ascensor?
- Pues claro, estaba tan excitada que creía que me volvería loca si no accedías a mis deseos. Llevaba semanas reprimiéndome. Lo confieso, te deseaba y te amaba con todo mí ser. Si, no me mires así, ya te amaba. No quería admitirlo, pero estaba loca por ti.
- Lo supiste disimular…
- Sí… durante ¿Qué? ¿5 horas? Hasta que empecé a ir detrás de ti suplicándote que fueses mi amante bandido. Cosa que no te hizo ninguna ilusión, debo añadir.
Visto ahora, recordarlo tenía hasta su gracia, aunque en aquellos tiempos, él no lo pasó muy bien. Apartándole delicadamente un rubio mechón de la frente, añadió:
- Todo lo que hemos vivido juntos, lo doy por bueno, porque ahora estamos aquí.
- No lo comprendí entonces, pero hiciste lo correcto al rechazarme. Por muy mal que lo pasáramos los dos. Gracias a ti siento que soy mejor persona. Al ponerme en esa situación me hiciste darme cuenta de que por mucho dinero y nobleza que tuviera, no podía sobrevivir sin ti. Estar contigo era lo que realmente me hacía feliz. Los momentos que habíamos pasado juntos, habían sido los mejores de mi vida. Hasta los que habíamos pasado peleándonos. Tú me comprendías mejor que nadie. No podía soportar la idea de perderte para siempre. Estaba asustada, porque nunca había necesitado tanto a otra persona. No quería admitir lo que yo consideraba una debilidad, no quería que me hicieran daño. Cuando fui capaz de dar el paso, me sentí libre por fin y con ganas de gritar a los cuatro vientos cuánto te amaba.
- jajajaja lo recuerdo. Ibas diciéndole a todo el mundo lo mucho que me querías. A tus amigos, a los míos… La cara que les quedó a todos en la cafetería de Bulevar…
- Intentaba compensarte de tanta humillación pública. No sabes como me arrepiento de algunas cosas…
- Te lo perdoné todo en el instante que me dijiste aquellas cuatro palabras en el baño “Yo Tambien Te Quiero”
- Llevabas mucho tiempo esperando oírlo
Se besaron otra vez. Poco a poco se fueron quedando dormidos. Uno en brazos del otro.
sábado, 15 de agosto de 2009
Capítulo 5: Cena Especial
Sobre las 9 de la tarde y al igual que todos los días, Bárbara traspuso el umbral de su casa. Dejó la chaqueta colgando del perchero situado a su izquierda, en el recibidor. Y acto seguido, dejó caer su bolso en la primera silla que encontró en el salón. Un penetrante aroma a pescado al horno atrajo su atención desde la cocina y se encaminó hacia la habitación con curiosidad.
- Santi, cariño ¡ya estoy aquí! ¿Puede ser que hayas preparado salmón al horno para cenar?-preguntó esperanzada.-¿Qué celebramos?
Al llegar a la puerta de la cocina vio a su novio delante del horno, consultando la hora en el reloj digital del electrodoméstico. Llevaba puesto un gracioso delantal a cuadros que le daba un aire de lo más cómico…
- De verdad, cucuruchito… ¿es que no puedo preparar tu plato favorito sin que medien segundas intenciones? Hay que ver que malpensada eres.
Ella le sonrió.
- Lo que tu digas Gremlin, pero seguro que estás tramando algo… por cierto ¿Qué tal hoy en el trabajo?
- Bien, seguimos con el nuevo videojuego de estrategia. No acabo de definir los gráficos, no sé… Espero tenerlo a punto antes de que acabe la semana que viene. Y ¿tú que tal en la peluquería?
- Uff… pues ya sabes, estoy agotada. Lo normal para ser viernes… Peinando a las maris habituales, haciendo permanentes, cardados y esas cosas… Ay pero ¿sabes qué? Lo que sí que me ha hecho ilusión ha sido esta mañana, que he podido… sí eso que dice tanto Richi…
- ¿Ser creativa?
- Eso mismo. ¡Le he hecho el estilismo a otra novia! La he dejado guapísima. Un maquillaje precioso y un moño… Vamos que su novio no la va a reconocer cuando llegue al altar y si Richi y Caye siguieran en Bulevar nos la ponían de portada este mes… Georgina se llamaba… sí, más maja…
*A ver si por fin te das por aludido y me pides matrimonio de una vez, que desde hace semanas no paro de contarte de todas las novias a las que arreglo en la pelu… No sé yo si mi madre tendrá razón con la estrategia subliminal esta, porque este infraser mío no se entera de nada…* Pensó la rubia.
-Umm así que la has dejado guapísima. Claro que sí mi vida, con razón eres la mejor estilista de todo Madrid… Cucu, ¿esto está bien de sal?-le preguntó aparentando indiferencia, mientras le acercaba a la boca una patata asada pinchada en el tenedor.
Bárbara llevaba cosa de un mes hablándole de cada novia a la que arreglaba en su peluquería. A estas alturas, creía haber captado el mensaje. Aunque no estaba de más asegurarse antes de sorprenderla con el anillo de compromiso. Llevaban año y medio de convivencia, desde que ella regresara de la India. Y si había esperado tanto para pedirle que se casara con él, era porque Bea (siempre tan sensata, y dado el historial de su relación) le había aconsejado paciencia. Que no se dejara llevar por un impulso y esperara a que se hubiesen acostumbrado el uno al otro y a que Bárbara se sintiera preparada. Él nunca había tenido dudas, pero tampoco había querido precipitarse. De todos modos, habían pasado un año y medio juntos extraordinario. Claro que con sus peleas y broncas pero… ¿Qué pareja no discute? La vida en común es complicada, pero habían superado la prueba de fuego del día a día.
- ¿Sabes qué día es hoy?
- Hoy hace un año y seis meses que volviste de Bombay y que vivimos juntos.-le contestó con una gran sonrisa.
Bárbara pensó en lo encantador que estaba sonriente y en lo que le gustaría ver esa sonrisa y esa mirada limpia en los hijos que tuviesen. Se mordió el labio inferior, ella no recordaba que alguna vez se hubiese planteado estas cosas. Se sorprendió pensando que en el fondo era una sentimental, quería lo que todo el mundo: amar, ser amada y tener una familia. No entendía como pudo pensar una vez que ella era diferente a los demás, había sido una tonta.
Se sentaron a cenar y empezaron a charlar de los pormenores del día. El salmón estaba riquísimo. Bárbara constató que Santi era muy buen cocinero, había aprendido mucho de Carmelo cuando su segunda casa fue la de los Pérez. Tomaron el postre y cuando estaba a punto de levantarse para recoger la mesa, como hacía todas las noches, notó que la temblorosa mano de su novio la así por la muñeca. Levantó la vista y le miró, se había puesto serio.
- Creo… que no voy a tener un momento mejor que este para decirte… para pedirte…
Ella notó su nerviosismo, siempre le pasaba lo mismo cuando tenía algo serio o importante que decirle. Se puso por un momento en lo peor.
- Santiago no te pongas nervioso y suéltalo ya… ¿Qué pasa? No me asustes…
Captando la ansiedad en su tono de voz, el chico sonrió y ella se tranquilizó. Entonces fue cuando se dio cuenta de que sobre la mesa había un estuche de joyería abierto con un anillo plateado en su interior.
- Bárbara Ortiz, luz de mis ojos, ¿quieres casarte conmigo?
Al oír aquellas palabras, la chica no pudo evitar sentir una mezcla de emociones que estaban muy cerca de ser la felicidad más completa. *Tengo que felicitar a mi madre por sus ideas subliminales*
- Si quiero… ¡Claro que quiero! ¡Creía que nunca me lo ibas a pedir! Ay, que anillo... es todo de oro blanco... tan precioso...
Lo cogió de la cajita y lo deslizó por su dedo anular, se puso de pié de un salto y rodeó la mesa para llegar hasta donde él se encontraba. Con lágrimas en los ojos, le abrazó y le susurró al oído:
- Te quiero
- Y yo también a ti. Me alegro de verte tan feliz, y pensar que tenía miedo de saber como ibas a reaccionar… Creo que he interpretado bien esas señales subliminales de novias que me has estado lanzando ¿no? Jejeje los consejos de tu madre algo habrán tenido que ver en esto…
Bárbara puso en su cara la expresión de pequeño pony pucheritos pillado en falta.
- No sé como te puedo querer tanto, con lo bobo que eres a veces... Tenemos que fijar la fecha. Verás cuando se lo diga a mi madre, a Richi a Caye… ay no se lo van a creer… Ay Santi ¡que nos vamos a casar!
De pronto, miró sus ojos llenos de felicidad, como los suyos, y no creyó en la profundidad de las palabras que salieron de su boca hasta que las hubo pronunciado:
- Te adoro, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Se besaron.
- Santi, cariño ¡ya estoy aquí! ¿Puede ser que hayas preparado salmón al horno para cenar?-preguntó esperanzada.-¿Qué celebramos?
Al llegar a la puerta de la cocina vio a su novio delante del horno, consultando la hora en el reloj digital del electrodoméstico. Llevaba puesto un gracioso delantal a cuadros que le daba un aire de lo más cómico…
- De verdad, cucuruchito… ¿es que no puedo preparar tu plato favorito sin que medien segundas intenciones? Hay que ver que malpensada eres.
Ella le sonrió.
- Lo que tu digas Gremlin, pero seguro que estás tramando algo… por cierto ¿Qué tal hoy en el trabajo?
- Bien, seguimos con el nuevo videojuego de estrategia. No acabo de definir los gráficos, no sé… Espero tenerlo a punto antes de que acabe la semana que viene. Y ¿tú que tal en la peluquería?
- Uff… pues ya sabes, estoy agotada. Lo normal para ser viernes… Peinando a las maris habituales, haciendo permanentes, cardados y esas cosas… Ay pero ¿sabes qué? Lo que sí que me ha hecho ilusión ha sido esta mañana, que he podido… sí eso que dice tanto Richi…
- ¿Ser creativa?
- Eso mismo. ¡Le he hecho el estilismo a otra novia! La he dejado guapísima. Un maquillaje precioso y un moño… Vamos que su novio no la va a reconocer cuando llegue al altar y si Richi y Caye siguieran en Bulevar nos la ponían de portada este mes… Georgina se llamaba… sí, más maja…
*A ver si por fin te das por aludido y me pides matrimonio de una vez, que desde hace semanas no paro de contarte de todas las novias a las que arreglo en la pelu… No sé yo si mi madre tendrá razón con la estrategia subliminal esta, porque este infraser mío no se entera de nada…* Pensó la rubia.
-Umm así que la has dejado guapísima. Claro que sí mi vida, con razón eres la mejor estilista de todo Madrid… Cucu, ¿esto está bien de sal?-le preguntó aparentando indiferencia, mientras le acercaba a la boca una patata asada pinchada en el tenedor.
Bárbara llevaba cosa de un mes hablándole de cada novia a la que arreglaba en su peluquería. A estas alturas, creía haber captado el mensaje. Aunque no estaba de más asegurarse antes de sorprenderla con el anillo de compromiso. Llevaban año y medio de convivencia, desde que ella regresara de la India. Y si había esperado tanto para pedirle que se casara con él, era porque Bea (siempre tan sensata, y dado el historial de su relación) le había aconsejado paciencia. Que no se dejara llevar por un impulso y esperara a que se hubiesen acostumbrado el uno al otro y a que Bárbara se sintiera preparada. Él nunca había tenido dudas, pero tampoco había querido precipitarse. De todos modos, habían pasado un año y medio juntos extraordinario. Claro que con sus peleas y broncas pero… ¿Qué pareja no discute? La vida en común es complicada, pero habían superado la prueba de fuego del día a día.
- ¿Sabes qué día es hoy?
- Hoy hace un año y seis meses que volviste de Bombay y que vivimos juntos.-le contestó con una gran sonrisa.
Bárbara pensó en lo encantador que estaba sonriente y en lo que le gustaría ver esa sonrisa y esa mirada limpia en los hijos que tuviesen. Se mordió el labio inferior, ella no recordaba que alguna vez se hubiese planteado estas cosas. Se sorprendió pensando que en el fondo era una sentimental, quería lo que todo el mundo: amar, ser amada y tener una familia. No entendía como pudo pensar una vez que ella era diferente a los demás, había sido una tonta.
Se sentaron a cenar y empezaron a charlar de los pormenores del día. El salmón estaba riquísimo. Bárbara constató que Santi era muy buen cocinero, había aprendido mucho de Carmelo cuando su segunda casa fue la de los Pérez. Tomaron el postre y cuando estaba a punto de levantarse para recoger la mesa, como hacía todas las noches, notó que la temblorosa mano de su novio la así por la muñeca. Levantó la vista y le miró, se había puesto serio.
- Creo… que no voy a tener un momento mejor que este para decirte… para pedirte…
Ella notó su nerviosismo, siempre le pasaba lo mismo cuando tenía algo serio o importante que decirle. Se puso por un momento en lo peor.
- Santiago no te pongas nervioso y suéltalo ya… ¿Qué pasa? No me asustes…
Captando la ansiedad en su tono de voz, el chico sonrió y ella se tranquilizó. Entonces fue cuando se dio cuenta de que sobre la mesa había un estuche de joyería abierto con un anillo plateado en su interior.
- Bárbara Ortiz, luz de mis ojos, ¿quieres casarte conmigo?
Al oír aquellas palabras, la chica no pudo evitar sentir una mezcla de emociones que estaban muy cerca de ser la felicidad más completa. *Tengo que felicitar a mi madre por sus ideas subliminales*
- Si quiero… ¡Claro que quiero! ¡Creía que nunca me lo ibas a pedir! Ay, que anillo... es todo de oro blanco... tan precioso...
Lo cogió de la cajita y lo deslizó por su dedo anular, se puso de pié de un salto y rodeó la mesa para llegar hasta donde él se encontraba. Con lágrimas en los ojos, le abrazó y le susurró al oído:
- Te quiero
- Y yo también a ti. Me alegro de verte tan feliz, y pensar que tenía miedo de saber como ibas a reaccionar… Creo que he interpretado bien esas señales subliminales de novias que me has estado lanzando ¿no? Jejeje los consejos de tu madre algo habrán tenido que ver en esto…
Bárbara puso en su cara la expresión de pequeño pony pucheritos pillado en falta.
- No sé como te puedo querer tanto, con lo bobo que eres a veces... Tenemos que fijar la fecha. Verás cuando se lo diga a mi madre, a Richi a Caye… ay no se lo van a creer… Ay Santi ¡que nos vamos a casar!
De pronto, miró sus ojos llenos de felicidad, como los suyos, y no creyó en la profundidad de las palabras que salieron de su boca hasta que las hubo pronunciado:
- Te adoro, eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Se besaron.
lunes, 27 de julio de 2009
Capítulo 4: Una Sorpresa
Santi llevaba nervioso toda la mañana. El vuelo de su cucu llegaba a las 12 de la mañana hora española. Ya habían planeado que la recibiría en el aeropuerto y después la llevaría a ver a Chali en Bulevar. La pobre seguía desbordada de trabajo con todos los problemas que le causaba la presidencia de la empresa y mejor se quedaba allí esperando a su cachorra. Acababa de salir de GameNaTech, después de pedirle a su jefe la tarde libre por asuntos propios. Iba a darle una sorpresa monumental a Bárbara con la casa. Llevaba meses planeando ese momento, solo esperaba que todo saliese bien y a ella le gustara. Ese adosado de dos plantas era lo máximo que se podían permitir con su sueldo para no ir ahogados con la hipoteca, al menos de momento. Y no se le ocurría mejor forma de pedirle que se fueran a vivir juntos que esa: sorprenderla con la casa. Así le resultaría más difícil decirle que no… Después de la manera en que le había pedido que se quedara aquella noche en Bombay, su corazón apenas albergaba dudas. Pero de todas formas, era un paso muy grande. Ella era la única mujer con la que se había planteado formar una familia. Y con todo lo que le había costado llegar a su corazón, no sabía que esperar. Entre eso y la emoción de reencontrarse con ella… por fin, tras otros 3 meses de separación, estaba atacado de los nervios. Llevaba 4 días sin apenas poder conciliar el sueño. Volvió a mirar nerviosamente hacia la puerta de llegadas. Las 12:10 todavía nada… desierta, las 12:15… en ese momento empezó a aparecer gente atareada con maletas: parejas, algunas familias que venían de pasar sus vacaciones, algunas personas mayores… y entonces la vio. Arrastraba un carrito lleno de maletas y neceseres de color rosa, rubia, alta, esos ojos… que al cruzarse con los suyos chispearon de alegría… tan guapa como siempre. Cuando estuvieron frente a frente se besaron mientras el rumor del aeropuerto se disipaba a su alrededor y sintieron que no importaba nada más que ellos dos y el beso que estaban compartiendo.
* * *
- ¡No puede ser!- Exclamó con los ojos brillantes de asombro y alegría.- ¿Es para nosotros? ¿Este chalecito tan mono?
- Entonces… ¿te gusta?- Preguntó él con un deje de inseguridad en la voz
- Pues claro que me gusta. Es precioso. La verdad es que no es tan grande como una mansión que yo tenía en mente, pero para nosotros dos tiene habitaciones de sobra… Y el barrio no está mal…
- Bueno, no es La Moraleja precisamente. Y con mi sueldo pues… no pude encontrar…
- Shh.-le hizo callar ella colocando su dedo índice sobre sus labios.- Es la mejor casa del mundo y ¿sabes por qué?
El chico negó con la cabeza.
-Porque es nuestra casa y porque vamos a vivir en ella juntos. Y no nos vamos a volver a separar.
Ante aquellas palabras, él no pudo menos que sonreír, henchido de felicidad. Le pasó el brazo por los hombros y echando un último vistazo al que sería su nuevo hogar, empezaron a andar calle abajo haciendo planes sobre los muebles que iban a tener que comprar, las paredes que deberían pintar y los arreglos que iban a hacer en el que muy pronto sería su nuevo hogar. Su reacción tan positiva había superado todas sus expectativas. Se recriminó por haber sido tan pesimista y se le ocurrió que tenía muchísimas ganas de ver a su futura suegra para contarle todas las novedades. Chali iba a dar saltos de alegría en cuanto viese a su cachorra atravesar la puerta de Bulevar 21.
* * *
- ¡No puede ser!- Exclamó con los ojos brillantes de asombro y alegría.- ¿Es para nosotros? ¿Este chalecito tan mono?
- Entonces… ¿te gusta?- Preguntó él con un deje de inseguridad en la voz
- Pues claro que me gusta. Es precioso. La verdad es que no es tan grande como una mansión que yo tenía en mente, pero para nosotros dos tiene habitaciones de sobra… Y el barrio no está mal…
- Bueno, no es La Moraleja precisamente. Y con mi sueldo pues… no pude encontrar…
- Shh.-le hizo callar ella colocando su dedo índice sobre sus labios.- Es la mejor casa del mundo y ¿sabes por qué?
El chico negó con la cabeza.
-Porque es nuestra casa y porque vamos a vivir en ella juntos. Y no nos vamos a volver a separar.
Ante aquellas palabras, él no pudo menos que sonreír, henchido de felicidad. Le pasó el brazo por los hombros y echando un último vistazo al que sería su nuevo hogar, empezaron a andar calle abajo haciendo planes sobre los muebles que iban a tener que comprar, las paredes que deberían pintar y los arreglos que iban a hacer en el que muy pronto sería su nuevo hogar. Su reacción tan positiva había superado todas sus expectativas. Se recriminó por haber sido tan pesimista y se le ocurrió que tenía muchísimas ganas de ver a su futura suegra para contarle todas las novedades. Chali iba a dar saltos de alegría en cuanto viese a su cachorra atravesar la puerta de Bulevar 21.
Capítulo 3: Reencuentro
Se sentaron en el sofá del pequeño apartamento frente a frente, del mismo modo que lo hicieran antes de separarse en el loft de Richard. Se acariciaban las manos y no podían dejar de mirarse, como si no pudieran creerse que estaban los dos allí y juntos.
- Ay Gremlin ¿cómo es posible quererte tanto? Estoy feliz y a la vez me duele aquí.- dijo inocentemente señalándose en medio del pecho.
Santi sonrió abiertamente ante el gracioso y tierno comentario.
- ¿A que sientes como si se te fuera a salir el corazón del pecho? que late muy deprisa…
- Si… ah ¿pero… a ti también te pasa?
- Si cariño, claro que me pasa. No puedo dejar de pensar nunca en ti. Y cuando te tengo a mi lado, como ahora, soy tan feliz… siento que podría hacer cualquier cosa.
Bárbara le acarició la cara y la barbilla con suavidad, en ese gesto tan suyo, y le atrajo hacia ella para besarle apasionadamente. Le habría gustado que el tiempo se parase en aquel justo momento… pero el reloj siguió imparable su curso. Se separaron. Se volvieron a mirar. Era como si no pudiesen dar crédito.
- Y… ¿te vas a quedar mucho tiempo? ¿Hasta que acabe el curso de peluquería? Dime que si Santi… dime que si.- empezó a implorarle poniendo cara de pony pucheritos.- Y así pues volvemos juntos a Madrid. Dime que no nos vamos a separar más… por favor por favor…
- A ver… cucu no me pongas esa carita, que se me hace muy difícil negarte nada… Y no he venido para quedarme tantos meses… Tengo que volver al trabajo en dos semanas.
- Pero… yo puedo hablar con Caye… ¡que ahora es la directora! si ya sabes que es mi intimísima y le digo que te deje estar dos meses de vacaciones… si se lo pido yo ya veras como te deja…
Santi se abstuvo de comentarle a su cucu que dudaba de que ella pudiese conseguir semejante cosa de Cayetana De La Vega, por muy amiga suya que fuera, sobretodo teniendo en cuenta como andaban las cosas en Bulevar 21 en aquellos momentos… prefirió decirle abiertamente lo que había venido a decirle.
- A ver cucu… escúchame… Es que que hablaras con Cayetana no iba a servir de nada… Porque yo ya no trabajo en Bulevar.
- ¿Qué? Pero… ¿Por Qué? ¿Qué ha pasado? Si es por el cutre sueldo que cobras le podíamos pedir a Caye que te diera un aumento. Que tú siempre has hecho muy bien tu trabajo… Yo creo que te lo daría…
- A ver Bárbara que no es eso… ¡¡es que me han ofrecido la oportunidad de trabajar en lo que siempre he querido!! Como diseñador gráfico en una empresa de videojuegos. Allí voy a poder dar rienda suelta a mi creatividad y además tengo un despacho, libertad de horarios y un sueldo muy bueno. ¡Estoy muy contento! Me han dado quince días de vacaciones que he pedido nada más aceptar su oferta y quería venir a contártelo, darte una sorpresa…
Bárbara observó como se le iluminaba la cara a su novio mientras hablaba de su nuevo empleo. Se le veía feliz. Pensó que desde que estaba allí, ella también se sentía realizada.
- Se te ve muy ilusionado… pues si tú estas feliz yo también lo estoy… te echare mucho de menos estos dos meses que me quedan de estar aquí… aunque yo también estoy muy contenta ¿sabes? Por primera vez en mi vida me siento útil y disfruto con lo que hago. No se porque me empeñe tanto tiempo en ser secretaria, en realidad aquello me aburría mucho…
- Claro que si cariño, la mejor peluquera del mundo.- le dio un besito en los labios y con una sonrisa pícara le acarició el brazo con suavidad.- Bueno, supongo que mañana te tendrás que levantar temprano para ir al estudio de cine a trabajar… He visto al venir un hotelito muy mono… si quieres, mañana te puedo recoger cuando salgas del trabajo…
Bárbara levantó la mano y le cerró la boca, no dejándole continuar…
- Estas loco, si piensas que te voy a dejar irte tan lejos de mi, Santiago Rodríguez.
- Pero Bárbara…- sonrió para sí, ella no pareció notarlo.
Estaba consiguiendo justo lo que pretendía, por supuesto que no había pensado ni por un momento en irse a dormir a un hotel, estaba deseando tenerla entre sus brazos. La broma había surtido efecto. Cuanto le gustaba oírla decirle que no se fuera.
- Ni peros ni nada… es que… no quiero que te vayas. Quiero que te quedes conmigo, que duermas conmigo… yo lo que quiero es que me mires, que me abraces y me acaricies, así de esa manera que me hace sentir esas cosas que nunca había sentido hasta que te conocí. Que hagamos el amor hasta caer rendidos… yo…
No la dejó terminar, simplemente se acercó hacia ella y la besó
- Te quiero tanto…
- ¿Eso quiere decir que te quedas?
- Nada ni nadie podría separarme de ti
- Ay Gremlin ¿cómo es posible quererte tanto? Estoy feliz y a la vez me duele aquí.- dijo inocentemente señalándose en medio del pecho.
Santi sonrió abiertamente ante el gracioso y tierno comentario.
- ¿A que sientes como si se te fuera a salir el corazón del pecho? que late muy deprisa…
- Si… ah ¿pero… a ti también te pasa?
- Si cariño, claro que me pasa. No puedo dejar de pensar nunca en ti. Y cuando te tengo a mi lado, como ahora, soy tan feliz… siento que podría hacer cualquier cosa.
Bárbara le acarició la cara y la barbilla con suavidad, en ese gesto tan suyo, y le atrajo hacia ella para besarle apasionadamente. Le habría gustado que el tiempo se parase en aquel justo momento… pero el reloj siguió imparable su curso. Se separaron. Se volvieron a mirar. Era como si no pudiesen dar crédito.
- Y… ¿te vas a quedar mucho tiempo? ¿Hasta que acabe el curso de peluquería? Dime que si Santi… dime que si.- empezó a implorarle poniendo cara de pony pucheritos.- Y así pues volvemos juntos a Madrid. Dime que no nos vamos a separar más… por favor por favor…
- A ver… cucu no me pongas esa carita, que se me hace muy difícil negarte nada… Y no he venido para quedarme tantos meses… Tengo que volver al trabajo en dos semanas.
- Pero… yo puedo hablar con Caye… ¡que ahora es la directora! si ya sabes que es mi intimísima y le digo que te deje estar dos meses de vacaciones… si se lo pido yo ya veras como te deja…
Santi se abstuvo de comentarle a su cucu que dudaba de que ella pudiese conseguir semejante cosa de Cayetana De La Vega, por muy amiga suya que fuera, sobretodo teniendo en cuenta como andaban las cosas en Bulevar 21 en aquellos momentos… prefirió decirle abiertamente lo que había venido a decirle.
- A ver cucu… escúchame… Es que que hablaras con Cayetana no iba a servir de nada… Porque yo ya no trabajo en Bulevar.
- ¿Qué? Pero… ¿Por Qué? ¿Qué ha pasado? Si es por el cutre sueldo que cobras le podíamos pedir a Caye que te diera un aumento. Que tú siempre has hecho muy bien tu trabajo… Yo creo que te lo daría…
- A ver Bárbara que no es eso… ¡¡es que me han ofrecido la oportunidad de trabajar en lo que siempre he querido!! Como diseñador gráfico en una empresa de videojuegos. Allí voy a poder dar rienda suelta a mi creatividad y además tengo un despacho, libertad de horarios y un sueldo muy bueno. ¡Estoy muy contento! Me han dado quince días de vacaciones que he pedido nada más aceptar su oferta y quería venir a contártelo, darte una sorpresa…
Bárbara observó como se le iluminaba la cara a su novio mientras hablaba de su nuevo empleo. Se le veía feliz. Pensó que desde que estaba allí, ella también se sentía realizada.
- Se te ve muy ilusionado… pues si tú estas feliz yo también lo estoy… te echare mucho de menos estos dos meses que me quedan de estar aquí… aunque yo también estoy muy contenta ¿sabes? Por primera vez en mi vida me siento útil y disfruto con lo que hago. No se porque me empeñe tanto tiempo en ser secretaria, en realidad aquello me aburría mucho…
- Claro que si cariño, la mejor peluquera del mundo.- le dio un besito en los labios y con una sonrisa pícara le acarició el brazo con suavidad.- Bueno, supongo que mañana te tendrás que levantar temprano para ir al estudio de cine a trabajar… He visto al venir un hotelito muy mono… si quieres, mañana te puedo recoger cuando salgas del trabajo…
Bárbara levantó la mano y le cerró la boca, no dejándole continuar…
- Estas loco, si piensas que te voy a dejar irte tan lejos de mi, Santiago Rodríguez.
- Pero Bárbara…- sonrió para sí, ella no pareció notarlo.
Estaba consiguiendo justo lo que pretendía, por supuesto que no había pensado ni por un momento en irse a dormir a un hotel, estaba deseando tenerla entre sus brazos. La broma había surtido efecto. Cuanto le gustaba oírla decirle que no se fuera.
- Ni peros ni nada… es que… no quiero que te vayas. Quiero que te quedes conmigo, que duermas conmigo… yo lo que quiero es que me mires, que me abraces y me acaricies, así de esa manera que me hace sentir esas cosas que nunca había sentido hasta que te conocí. Que hagamos el amor hasta caer rendidos… yo…
No la dejó terminar, simplemente se acercó hacia ella y la besó
- Te quiero tanto…
- ¿Eso quiere decir que te quedas?
- Nada ni nadie podría separarme de ti
Capítulo 2: La Visita
Aquel era su momento preferido del día, eran las nueve de la noche y el teléfono estaba a punto de sonar, como todos los viernes. Bárbara esperaba impaciente en el sofá de su piso a que sonara el familiar y esperado sonido que le traía, aunque solo fuese durante unos minutos la voz de su Gremlin, la persona a la que mas quería en el mundo. Aquella noche se estaba retrasando más que de costumbre. No quería preocuparse, pero no podía evitarlo. Madrid estaba muy lejos. Lo que peor llevaba de estar allí era el estar tan lejos de él. Ni siquiera el no entender el idioma, lo que le había costado adaptarse, el no ver ni a Julia ni a ninguna estrella de cine en los 4 meses que llevaba allí… No, lo que peor llevaba era el hecho de no tenerle a su lado. Que tonta había sido, tantos meses compartiendo el día mesa con mesa y había desperdiciado un tiempo precioso que podían haberse dedicado a estar juntos. Le había llevado tanto tiempo descubrir ese sentimiento tan profundo. Sin embargo, él lo tuvo claro desde el principio. Ella siempre pensó que no estaba hecha para amar, pero él con su cariño y su constancia consiguió hacerla la persona más feliz del planeta. Echaba tanto de menos abrazarle, tocarle, besarle… y faltaban todavía 2 largos meses antes de poder volver a sus mesas contiguas en Bulevar… A ver esa carita redonda detrás de sus gafitas, esos ojos sinceros…
En ese momento sonó, por fin el ansiado tono, y como estaba tan concentrada en sus pensamientos, casi se cae al suelo. Se enderezó lo más rápido que pudo y descolgó el auricular con rapidez.
-¿Santi? ¿Eres tú?
- ¡Hola Nenúfar! ¿Cómo estas? ¿Qué tal va todo por ahí?
- Ahora que oigo tu voz, fenomenal. ¿Dónde estabas? Has llamado muy tarde…
- Es que hemos estado de karaoke la gente de Bulevar y también he tenido que hacer algunas cosillas…
- ¿Te has ido de fiesta con el becario, la loro y esta gentecilla?- pensó que en el fondo también los echaba un poco de menos.
- Si, también se ha venido tu madre…
- ¿Y como esta mi pelatriz favorita?
- Muy bien, cariño. Echándote mucho de menos…
- Igual que yo a ella…- Se le quebró la voz por un instante.- Santi, díselo por favor.
- Claro que si
- ¿Y que vas a hacer mañana?
- Pues… lo de siempre peinar a las chicas estas tan monas y tan morenitas… ¿te puedes creer que todavía no he visto ni a la Roberts ni a ninguna rubia? Y eso que llevo 4 meses aquí… ¡¡tengo unas ganas de verte Gremlin!!
- ¿Ah si? Y ahora en casa ¿Qué estabas haciendo?
- Pues estaba sentada en el sofá echándote de menos… esperando a que llamaras.
- Yo también tengo muchas ganas de verte…
El timbre de la puerta sonó con insistencia. Bárbara se levantó del sofá fastidiada.
- Santi… espera un momento que han llamado a la puerta… ¡Siempre pasa lo mismo! Cuando más ocupada estas… Voy a ver que quiere el desesperado o desesperada que llama… ¡¡Que parece que se esté incendiando algo!! Si me parece que oigo el timbre hasta a través del teléfono…
- Ve a abrir, tranquila… aquí te espero.
La rubia dejó el auricular apoyado en la mesita de cristal y se dirigió a la puerta del pequeño apartamento que había alquilado en Bombai. Deseando acabar cuanto antes con la inoportuna visita, ni siquiera miró a través de la mirilla. Abrió la puerta con un movimiento seco y ya se disponía a increpar a cualquiera que estuviese en el umbral cuando se quedó paralizada donde estaba por la impresión. Estaba allí… pero no podía ser, si estaba hablando… por teléfono… estaba balanceando el móvil, una maleta. Móvil, maleta, viaje… Santi… lo tenía delante de ella. Estaba entre sorprendida y emocionada.
-¡¡Sorpresa cucu!!- exclamó el chico moviendo el móvil en su mano izquierda a un lado y a otro, dedicándole una de sus encantadoras sonrisas.
Antes de poder explicarle o decirle otra palabra, Bárbara avanzó hacia él.
- ¡Santi!- estalló la chica en un sollozo, y lo abrazó con todas sus fuerzas. Como si nunca antes lo hubiese abrazado, como si pensara que si dejaba de rodearle con sus brazos se esfumaría sin dejar rastro.- Estas aquí… ¡conmigo! ¡Has venido! ¿Eres tú de verdad?
El chico, guardó el móvil en el bolsillo de la chaqueta y la rodeó con sus brazos, el estar allí, en el portal con ella. Oler su pelo, sentirla a su lado… ¡Cuánto se habían echado de menos!
- Claro que soy yo. Te quiero, Bárbara.- le susurró al oído
- Y yo a ti.- le contestó ella.
Se separaron lentamente y se miraron a los ojos. Uno en los ojos del otro. Se apartaron mutuamente las lágrimas de las mejillas. Y en ese momento, se fundieron en un beso largo y dulce… llevaban 4 meses esperándolo, pero parecía que llevaran toda la vida…
En ese momento sonó, por fin el ansiado tono, y como estaba tan concentrada en sus pensamientos, casi se cae al suelo. Se enderezó lo más rápido que pudo y descolgó el auricular con rapidez.
-¿Santi? ¿Eres tú?
- ¡Hola Nenúfar! ¿Cómo estas? ¿Qué tal va todo por ahí?
- Ahora que oigo tu voz, fenomenal. ¿Dónde estabas? Has llamado muy tarde…
- Es que hemos estado de karaoke la gente de Bulevar y también he tenido que hacer algunas cosillas…
- ¿Te has ido de fiesta con el becario, la loro y esta gentecilla?- pensó que en el fondo también los echaba un poco de menos.
- Si, también se ha venido tu madre…
- ¿Y como esta mi pelatriz favorita?
- Muy bien, cariño. Echándote mucho de menos…
- Igual que yo a ella…- Se le quebró la voz por un instante.- Santi, díselo por favor.
- Claro que si
- ¿Y que vas a hacer mañana?
- Pues… lo de siempre peinar a las chicas estas tan monas y tan morenitas… ¿te puedes creer que todavía no he visto ni a la Roberts ni a ninguna rubia? Y eso que llevo 4 meses aquí… ¡¡tengo unas ganas de verte Gremlin!!
- ¿Ah si? Y ahora en casa ¿Qué estabas haciendo?
- Pues estaba sentada en el sofá echándote de menos… esperando a que llamaras.
- Yo también tengo muchas ganas de verte…
El timbre de la puerta sonó con insistencia. Bárbara se levantó del sofá fastidiada.
- Santi… espera un momento que han llamado a la puerta… ¡Siempre pasa lo mismo! Cuando más ocupada estas… Voy a ver que quiere el desesperado o desesperada que llama… ¡¡Que parece que se esté incendiando algo!! Si me parece que oigo el timbre hasta a través del teléfono…
- Ve a abrir, tranquila… aquí te espero.
La rubia dejó el auricular apoyado en la mesita de cristal y se dirigió a la puerta del pequeño apartamento que había alquilado en Bombai. Deseando acabar cuanto antes con la inoportuna visita, ni siquiera miró a través de la mirilla. Abrió la puerta con un movimiento seco y ya se disponía a increpar a cualquiera que estuviese en el umbral cuando se quedó paralizada donde estaba por la impresión. Estaba allí… pero no podía ser, si estaba hablando… por teléfono… estaba balanceando el móvil, una maleta. Móvil, maleta, viaje… Santi… lo tenía delante de ella. Estaba entre sorprendida y emocionada.
-¡¡Sorpresa cucu!!- exclamó el chico moviendo el móvil en su mano izquierda a un lado y a otro, dedicándole una de sus encantadoras sonrisas.
Antes de poder explicarle o decirle otra palabra, Bárbara avanzó hacia él.
- ¡Santi!- estalló la chica en un sollozo, y lo abrazó con todas sus fuerzas. Como si nunca antes lo hubiese abrazado, como si pensara que si dejaba de rodearle con sus brazos se esfumaría sin dejar rastro.- Estas aquí… ¡conmigo! ¡Has venido! ¿Eres tú de verdad?
El chico, guardó el móvil en el bolsillo de la chaqueta y la rodeó con sus brazos, el estar allí, en el portal con ella. Oler su pelo, sentirla a su lado… ¡Cuánto se habían echado de menos!
- Claro que soy yo. Te quiero, Bárbara.- le susurró al oído
- Y yo a ti.- le contestó ella.
Se separaron lentamente y se miraron a los ojos. Uno en los ojos del otro. Se apartaron mutuamente las lágrimas de las mejillas. Y en ese momento, se fundieron en un beso largo y dulce… llevaban 4 meses esperándolo, pero parecía que llevaran toda la vida…
sábado, 25 de julio de 2009
Capítulo 1: Despedida
Aquella tarde de Julio la estancia en el karaoke se había alargado más de lo que todos esperaban. Sobretodo porque Chali había llegado tarde tras su charla importante con Chegue padre, luego no veía la hora de irse. Bueno, eso y que no se veía capaz de despedirse de su pimpollo.
- Ay Santis, que se me hace muy duro. Que a partir de ahora no te voy a poder contar toas mis cosas ahí, en el ipso facto momento que me pasen.
- Bueno Chali, pero me puedes llamar al móvil, que ya sabes que yo siempre tendré tiempo para ti. Para mi suegra favorita. Además que seguro que quedaremos algún día para ir al cine o a charlar…
- Tu suegra tu suegra ¡pero si no tienes otra! Y a ver si nos vemos que la factura del teléfono luego viene muy cara. Espero que con tanto videojuego pa arriba y pa abajo no te olvides de mí ¿eh? Y mucho menos de mi cachorra, que yo hasta ahora te tenía más controlao…
- Jajajaja ay Chali como eres… ¿olvidarme yo de mi cucuruchito? Sabes que eso es imposible. Bárbara todavía no sabe nada de lo del cambio de empleo. Y cuando la llame, no se lo voy a decir.
- ¿No? Y porque si puede saberse
- Que no, que es que se lo voy a decir en persona
- Ay en persona…
- Que he estado hablando con Nandy y le he pedido que ya que el videojuego que le he pasado es tan bueno y tiene para ir empezando a desarrollarlo que a ver si me daba 15 días de vacaciones. Que me tocaban en Bulevar 21 y todavía no me las habían dado. Resulta que como le apetece tanto trabajar conmigo, no me ha puesto ninguna pega. Chaliii ¡¡que me voy a Bollywood a ver a mi cucu!!
- Ay ¡ven aquí pimpollo! Lo que te quiero yo y ¡que alegría más grande le vas a dar a mi niña! Ven que te como…-hizo ese gesto tan característico de atraerle hacia ella y besarle en la mejilla.- Y cuando vuelvas me lo cuentas to to con pelos y señales.
- Descuida que lo haré… pero vámonos ya que mañana tengo que coger un vuelo…
- Ay Santis, que se me hace muy duro. Que a partir de ahora no te voy a poder contar toas mis cosas ahí, en el ipso facto momento que me pasen.
- Bueno Chali, pero me puedes llamar al móvil, que ya sabes que yo siempre tendré tiempo para ti. Para mi suegra favorita. Además que seguro que quedaremos algún día para ir al cine o a charlar…
- Tu suegra tu suegra ¡pero si no tienes otra! Y a ver si nos vemos que la factura del teléfono luego viene muy cara. Espero que con tanto videojuego pa arriba y pa abajo no te olvides de mí ¿eh? Y mucho menos de mi cachorra, que yo hasta ahora te tenía más controlao…
- Jajajaja ay Chali como eres… ¿olvidarme yo de mi cucuruchito? Sabes que eso es imposible. Bárbara todavía no sabe nada de lo del cambio de empleo. Y cuando la llame, no se lo voy a decir.
- ¿No? Y porque si puede saberse
- Que no, que es que se lo voy a decir en persona
- Ay en persona…
- Que he estado hablando con Nandy y le he pedido que ya que el videojuego que le he pasado es tan bueno y tiene para ir empezando a desarrollarlo que a ver si me daba 15 días de vacaciones. Que me tocaban en Bulevar 21 y todavía no me las habían dado. Resulta que como le apetece tanto trabajar conmigo, no me ha puesto ninguna pega. Chaliii ¡¡que me voy a Bollywood a ver a mi cucu!!
- Ay ¡ven aquí pimpollo! Lo que te quiero yo y ¡que alegría más grande le vas a dar a mi niña! Ven que te como…-hizo ese gesto tan característico de atraerle hacia ella y besarle en la mejilla.- Y cuando vuelvas me lo cuentas to to con pelos y señales.
- Descuida que lo haré… pero vámonos ya que mañana tengo que coger un vuelo…
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